Intercanviar llibres de text, una alternativa

Després d’unes setmanes de silenci a la caça de bones notícies, tornem a publicar! Parlem d’una notícia que hem trobat a El Diagonal,  sí bé no del tot bona, com a mínim esperançadora! Ens parla de diverses iniciatives que ofereixen una alternativa basada en l’intercanvi a la compra de llibres de text escolar. Ja ho diuen que “no hay mal que por bien no venga”.

LIBROS DE TEXTO | EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN HA REDUCIDO LAS AYUDAS PARA LIBROS DE 98 A 27 MILLONES, UN 76% MENOS

Soluciones para la vuelta al cole

El recorte de ayudas públicas a los libros, unido a la mala situación económica, populariza iniciativas de intercambio y reciclaje entre particulares.
Tomás Muñoz / Redacción
Lunes 24 de septiembre de 2012.  Número 181
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TRUEQUE DE LIBROS. Decenas de personas participaron en el intercambio de libros de texto organizado en Móstoles el 9 de septiembre. Fotograccion
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Uno de cada tres niños en edad escolar tendrá serias dificultades para llevar los manuales requeridos al colegio, según estiman desde la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), dado el elevado número de familias que ni siquiera son mileuristas y que subsisten con menos de 500 euros.

El precio de los libros ha subido este año una media del 2,39%, a lo que se une el aumento del IVA del 4 al 21% en el material escolar. El desembolso oscila entre 200 y 300 euros por alumno sólo en libros de texto. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) calcula que el comienzo del año escolar costará una media de 640 euros por niño: 510 en los colegios públicos y 917 en los privados concertados.

Al encarecimiento hay que sumarle que las ayudas se están viendo drásticamente recortadas, cuando no directamente eliminadas. El Ministerio de Educación ha reducido el presupuesto de 2012 en 71 millones (un 76%), hasta quedarse en 27 millones. Sin embargo, no afecta igual a todas las comunidades, por ejemplo, en Madrid o Andalucía se recorta un 66%, en Cataluña un 70% y un 76% en Asturias y Cantabria. De 11 comunidades que en 2010 ofrecían o estaban implantando programas de gratuidad en los libros, bien becados o porque se dejaban en préstamos, sólo Andalucía y Canarias además de Navarra y Euskadi (que tienen un régimen propio de financiación y, por tanto, no les afecta la rebaja ministerial) aguantan sus programas en la etapa obligatoria.

Soluciones en la red
Ante el recorte de ayudas y la imposibilidad para hacer frente a los gastos que requiere el retorno escolar, han surgido en la red iniciativas que facilitan a las familias la adquisición de libros y material didáctico. Es el caso de Donaz.es, una plataforma virtual desde la que se puede donar libros de texto usados y, a cambio, recibir los libros para este curso. La iniciativa tiene menos de un mes de vida pero ya alcanza los 600 usuarios registrados. Alejandro Sarmiento, su promotor, cuenta que se le ocurrió la idea porque no encontraba por ningún lugar un libro de bachillerato que su hermana necesitaba. Alejandro explica como funcionan: “Nosotros vamos a casa de la persona, les recogemos los libros, comprobando que valen para el siguiente curso, y le notificamos que puede recibir tantos libros buenos como nos haya dado”. El servicio es, en principio, totalmente gratuito, “pero la gente suele entender que todo esto lleva un tiempo, un gasto de dinero, y a veces nos dan una ayuda, acorde al dinero que les hemos hecho ahorrarse”. En cualquier caso, para Alejandro esa ayuda no es imprescindible, ya que “no es para hacernos ricos, pero se mantiene el servicio, se cubren los gastos y, si hay beneficios, se reinvierte en el servicio, por lo que habrá más posibilidades de recibir libros”.

Nuria Marín es una madre que cada curso se veía en la tesitura de renovar numeroso material escolar, “una situación absurda cuando sabes que hay gente a la que se le han quedado los uniformes pequeños o no utilizan los libros del curso anterior”. Este verano decidió pasar a la acción y fundo truequebooks.es, una red social destinada al intercambio entre particulares de material escolar. La página funciona como un encuentro virtual de personas, “se dan de alta en la página y en su perfil escriben el nombre de su colegio y, al asociarlo con la localidad, cada vez que alguien sube algo en tu zona, se notifica”. Los particulares gestionan el intercambio.

“Nosotros lo que hacemos es poner en contacto a la gente”, explica Nuria. “El procedimiento es sencillo, yo miro tu baúl virtual, en el que tú tienes tus objetos, y, si me interesa algo, puedo dejarte un correo particular, para ponernos en contacto, intercambiar o negociar un precio acorde”. Para Nuria, lo más gratificante es ayudar a la gente. “He recibido correos de personas que me decían que de otra manera no habría podido conseguir los libros para su hijo”.

Soluciones colectivas
Desde numerosos colectivos sociales se han puesto en marcha iniciativas que pretenden paliar esta problemática. Es el caso de la madrileña BiblioSol, la biblioteca creada a partir de la Acampada Sol del 15M y situada hasta su reciente desalojo en el CSOA Casablanca. Por segundo año consecutivo organizan una recogida y trueque de libros de texto cada miércoles en su sede. Miguel Mulet, participante en la iniciativa, explica que la mayoría acude por la situación de penuria económica. “Si tuvieran que comprar los libros, ya no tendrían para comer el resto del mes. Ya me contarás cómo pueden sobrevivir con cien euros al mes una familia”. La filosofía de Bibliosol consiste en que “quien tiene libros los lleva y el que no, y los necesita, pues también puede coger”. Sin embargo, para Miguel “es una pena que los motivos sean puramente económicos, que no sean de pensamiento. Es decir, no hay porqué despilfarrar recursos, ¿por qué tirar libros talando árboles? no hay por qué fomentar la explotación de las editoriales”.

En BiblioSol son muy críticos con esto: “Lo que no puede hacer una editorial en connivencia con los poderes públicos es modificar una ilustración o algo leve del contenido para obligar a los padres a comprar de nuevo los libros, tienen un público cautivo que son los niños, y se aprovechan de ello”. Para Miguel, “los colegios se deberían ocupar de que los libros estuvieran allí, que fueran accesibles a los alumnos y que no los tuvieran que comprar”.

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