La cuina de Leonardo

Avui us presentem un article de Yorokubu, que, en realitat, hem trobat gràcies a eldiario.es. Es tracta d’una idea tant original com alliçonadora de la gent de LikenStudio. Quantes coses podríem fer amb tot allò que llencem? Doncs ells han fet una cuina, construïda exclusivament amb materials reutilitzats.

Hoy presentamos un artículo de Yorokubu, que, en realidad, hemos encontrado gracias a eldiario.es. Se trata de una idea tan original como aleccionadora de la gente de LikenStudio. ¿Cuántas cosas podríamos hacer con todo lo que tiramos? Pues ellos han hecho una cocina, construida exclusivamente con materiales reutilizados!

La última cena… con comida rescatada de la basura

17 October, 2012 | 00:53 | Lo escribe

España produce más basura y recicla menos que la media de los estados europeos. Así lo afirma la oficina estadística comunitaria Eurostat. Según los datos revelados en este estudio debemos empeñarnos más en mejorar nuestros hábitos de consumo y reciclaje. Que cada ciudadano genere al año 547 kilos de basura no es una noticia alentadora, y que de esta suma solo se reciclen 82 kilos no indica que nos encaminemos a un consumo responsable ni a una gestión apropiada de los desechos.

Cada vez compramos más, acumulamos más y nos desprendemos con mayor facilidad de las cosas. Si reflexionamos y aplicamos el sentido de la responsabilidad para determinar qué necesitamos, qué es basura y de qué manera la gestionamos ¿mejoraríamos algo más que las estadísticas?

Para los chicos de LikenStudio no hay lugar a dudas. El taller integrado por un grupo de creativos con intereses y preocupaciones sociales comunes establece en su manifiesto un firme compromiso con la naturaleza, la sostenibilidad y las personas. Desde su estudio, situado en el municipio barcelonés de Sabadell, impulsan la participación de la comunidad en iniciativas en las que el diseño se sirve de elementos y escenarios cotidianos para crear soluciones respetuosas con el medio ambiente.

El primer proyecto que organizaron juntos fue Starter, una exposición conjunta orientada al diseño de barrio y la revitalización de objetos rescatados del desuso. Los resultados de esta muestra circularon por la red y el colectivo Transfodesign les extendió una invitación para participar en un evento anual que convoca a diseñadores, grupos y escuelas de diseño para desarrollar un proyecto partiendo de elementos recuperados de la basura. Para el equipo de LikenStudio resultó tentadora la posibilidad de participar en Trashkitchens, un nuevo desafío que consistía en fabricar una cocina que debía ser autosuficiente, móvil y con componentes 100% reciclados.

“Dos caballetes de pintor era todo lo que teníamos a mano para empezar a desarrollar la idea”, comenta Iván Merino, diseñador industrial fundador de LikenStudio. “Que los caballetes fueran extensibles fue determinante. A partir de ese momento tuvimos claro que serian la base sobre la cual empezaríamos a trabajar”.

Cada uno de los implicados empezó una búsqueda individual exhaustiva. Primero en sus respectivas casas y luego, entre risas y miradas cómplices, confiesan que asaltaron los contenedores de su ciudad. “Es increíble lo que la gente llega a tirar”,  comenta Merino. “También es cierto que si te dedicas a guardarlo todo, puedes llegar a acumular una gran cantidad de cosas, pero resulta sorprendente cómo muchas de las cosas que tiramos pueden reutilizarse y cumplir con una función útil y estética”.

Las pesquisas empezaron a dar resultados. Almudena Conesa encontró una antigua palangana de hierro esmaltado con posibilidades como fregadero. Durante una visita al mercado, Merino rescató unas cajas de fruta con aire retro que resultaron ideales para almacenar. Descubrieron que un viejo recipiente de café podía ser el depósito para la basura orgánica y que un embudo vendría bien como lámpara.

Cuando precisaron la disposición de la estructura decidieron que uno de los caballetes iría en posición vertical y el otro en horizontal; este pequeño detalle sería el primero de una serie de casualidades que definieron el nombre de la cocina. Merino comenta entusiasmado que es un fan de Leonardo da Vinci y que éste también incluyó la gastronomía en la extensa lista de disciplinas en las que incursionó. Las proporciones áureas, utilizadas por el artista italiano en sus pinturas, se repetían en la medida que avanzaba la ejecución del plan. Primero fueron los caballetes y luego una sucesión de descubrimientos fortuitos que contribuyeron a que la decisión fuera unánime. La cocina ya no era solo la cocina, ahora era la cocina de Leonardo.

El diseñador de moda Arnau Aguilar y Merino trabajaron los aspectos técnicos y mecánicos de la estructura. Claudia Permanyer, diseñadora de joyas, descubrió los azulejos de la encimera en una casa abandonada y se dedicó a dar el toque de gracia a los pequeños detalles. Almudena hizo fotografías de diferentes tipos de panes que luego imprimió en el material de vinilo con el que cubrió los taburetes. Poco a poco, y de manera progresiva y casi misteriosa, empezaron a aparecer objetos que encajaban a la perfección con la idea. El entusiasmo y la buena sintonía generada por el grupo fortalecieron el nivel de compromiso con el proyecto, y la suma de estos elementos facilitó el trabajo en equipo y los animó a ir más allá de lo esperado.

En la cocina de Leonardo se podía hacer de todo y mucho más: almacenar menaje y alimentos, lavar los platos, comer, sentarse a tomar una infusión y cocinar, por supuesto.

Y una vez terminada la cocina ¿por qué no diseñar también un menú? La propuesta incluyó algas, setas y unas minihamburguesas artesanas, el tándem perfecto para organizar una celebración que, para más inri, coincidió con el 33 cumpleaños de Aguilar. Y lo celebraron por todo lo alto, con una primera-última cena.

A granel

Qui més qui menys, sabrà que l’impacte ecològic de l’embalatge i el transport d’aliments és un dels grans desavantatges de la vida i consum moderns. Cada cop són més les persones que en prenen consciència i procuren aportar el seu granet de sorra per invertir aquestes dinàmiques, cadascú a la seva manera. Cooperatives de consum, restaurants que aposten per productes de KM 0 o bé, com en el cas de la botiga de la que ens parlen avui a El País, establiments que recuperen la venta a granel. Al barri de Gràcia, n’hi ha que no han deixat mai de fer-ho fins al dia d’avui, de totes maneres, sempre és bo descubrir noves iniciatives!

Temblad, paquetes de arroz: vuelve la venta a granel

Por: Mikel López Iturriaga | 09 de octubre de 2012

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La tienda de Granel en el barrio de Gràcia de Barcelona. / GRANEL

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La venta de alimentos secos a granel nos puede sonar a ultramarinos de la infancia, a película en blanco y negro o a señora mayor de pueblo con delantal y zapatillas de paño. ¿Quién compra los garbanzos, el arroz, la harina o el azúcar al peso? Muy pocos, desde que los productos envasados se impusieron hace décadas. Sin embargo, el sistema tenía sus ventajas: menos residuos en forma de paquetes y la posibilidad de comprar justo lo que se necesitaba. Es decir, menos derroche y más economía.

Dos emprendedores barceloneses, Judit Vidal e Iván Álvaro, intuyeron hace un año que esta manera de comprar podía volver a tener sentido, y por eso crearon Granel. En la tienda, que acaba de abrir su primera sucursal en Barcelona capital, se pueden adquirir un montón de productos al peso: arroces, legumbres, harinas, galletas, cereales para el desayuno, frutos secos, aceitunas, hierbas aromáticas o especias. La cantidad mínima que puedes meter en las bolsitas de papel reciclado o de fécula de patata es de cinco gramos, por lo que no hace falta que te compres un bote entero de cardamomo para aquel curry que haces una vez cada siglo.

Aunque la ausencia de alimentos envasados remite a tiempos remotos, la sensación que da el local no puede estar más lejos de lo viejuno. Los sacos de legumbres de cuando la bisabuela, que según Judit “hacían desconfiar a mucha gente”, han sido reemplazados por limpios dispensadores colgados de las paredes y cajas transparentes incrustadas en mesas de madera clara. El diseño de la tienda es luminoso, sencillo y agradable, e invita a entretenerse un rato curioseando los productos o jugando a pesarlos.

Judit, de 35 años, proviene del mundo del interiorismo aplicado a la escenografía. Iván, de 36, es arquitecto. Conscientes del mal momento que atraviesan sus disciplinas, se plantearon impulsar un negocio que promoviera valores con los que ya estaban comprometidos, como la sostenibilidad. Cuando vivió en Irlanda como estudiante, Judit conoció “una especie de tienda de chuches bastante cutre donde vendían caramelos, detergente o té a granel”, que se le quedó “grabada en el algún lugar del cerebro”. La pareja creyó que el procedimiento se podía aplicar a productos sanos y respetuosos con el medio ambiente, y se lanzó a crear una cadena de tiendas franquiciadas libres de envases de plástico. El primer ensayo fue la tienda de Vic, inaugurada en diciembre de 2011. Después vino Granollers, en agosto. La tienda online ya está en funcionamiento, y las siguientes plazas físicas serán Ibiza, Madrid y Lleida.

“Elegimos lo que vendemos en función de tres criterios”, explica Judit. “La proximidad, lo ecológico y la producción natural. A veces primamos la proximidad frente a lo ecológico porque al final es más sostenible al reducir el transporte”. Los alimentos bio están marcados con un pequeño sello verde, pero de forma intencionada, Granel no hace ostentación alguna de lo orgánico. No quieren que se les encasille en ese terreno, ni sienten necesidad alguna de justificarse. “Los que tienen que dar explicaciones no somos nosotros, sino son los que venden comida que no es comida”, asegura Judit.

Imagino que tampoco les gusta que les vean como otra tienda más de alimentos ecológicos caros. Judit afirma que su público es “muy transversal”: “Desde el adolescente que va a comprarse algo para la merienda, a personas que viven solas, señoras mayores o familias. Gente que busca lo ecológico o simplemente lo económico, al poder comprar cantidades pequeñas”.

Además de evitar el despilfarro, según los impulsores de Granel su método promueve una dieta rica, al permitir probar muchos alimentos diferentes en minidosis. El esfuerzo por ofrecer variedad es evidente: en los cereales, por ejemplo, no sólo hay trigo, sino también cebada, espelta, trigo sarraceno o kamut. Si todo esto te suena un poco macrobiótico, relaja encontrarse con pastas de colores, cebolla frita, arroces con verduras, risottos con setas, escalibada o sofritos para paella deshidratados, todos listos para ser cocinados con rapidez sin grandes complicaciones.

¿Logrará Granel convencernos de la validez de una fórmula semiabandonada? Existen casos de negocios similares en Estados Unidos y Canadá, y la acogida en Vic ha sido, según Judit, muy buena. Si consiguen que tiremos menos comida y menos recipientes de plástico a la basura, para mí habrá sido todo un éxito.

Libros Libres: el somni de tot lletraferit

Boníssima notícia i millor idea la que hem llegit avui a El País: una llibreria madrilenya on la gratuïtat és marca de la casa. Si pots, paga dotze euros l’any i endu-te el que vulguis, però, sobretot, llegeix! Sembla que la iniciativa (impulsada per la ONG Grupo 2013) és viable i té precedents. Doncs res, llarga vida i visqui la cultura lliure!

Bueníssima notícia y mejor idea la que hemos leído hoy en El País: una libreria madrileña donde la gratuidad es marca de la casa. Si puedes, paga doce euros al año y llévate lo que quieras, pero, sobretodo, lee! Parece que la iniciativa (impulsada por la ONG Grupo 2013) es viable i tiene precedentes. Pues nada, larga vida y viva la cultura libre!

Una librería en Madrid donde puedes no pagar

En este nuevo establecimiento los libros son gratuitos; si quieres puedes contribuir con una ayuda o donando obras

3 OCT 2012 – 04:47 CET

El libro es, sin duda, el perfecto producto cultural anticrisis. No resulta demasiado caro y permite mucho tiempo de entretenimiento y formación, así que la ratio euros/hora sale bastante rentable, sin contar los demás beneficios que producen en el espíritu del lector. Y además, el libro no ha sufrido la brutal subida del IVA en la cultura. Pero, ¿y si hubiera una librería donde los libros fueran completamente gratuitos? ¿En qué cabeza cabe?

Puede parecer una locura, pero en eso consiste el proyecto Libros Libres (Covarrubias, 7, bajo derecha) que recientemente ha abierto sus puertas en el madrileño barrio de Chamberí. Un espacio pequeño y acogedor con las paredes repletas de libros donde uno puede presentarse y elegir los volúmenes que quiera. Aquí no hacen falta guardias de seguridad, alarmas o arcos magnéticos: todo es gratis.

“Es un proyecto alejado de los vínculos económicos, puedes venir tengas dinero o no”, explica Alejando de León, uno de los promotores. “Queremos facilitar el acceso gratuito a la lectura y al cine [también tienen un videoclub en el que duerme un enorme oso panda de peluche]. Aquí los suscriptores no tienen ninguna ventaja sobre los no suscriptores. Los que no puedan permitirse pagar la suscripción, pueden venir igualmente”. La ayuda que piden es de 12 euros al año, es decir, un euro de nada al mes, lo que cuesta un café, que diría un político despistado. Como explican, no es necesario pagar si no se puede, pero hay gente solidaria que incluso decide ayudar con 50 o 100 euros. Por supuesto, también se puede colaborar donando libros, esta es una parte importante del flujo de volúmenes, o trayendo café, tarta o cualquier otra cosa rica. Necesitan 365 suscriptores para que el proyecto sea viable económicamente y continúe después del primer año de andadura. Y no va mal la cosa: en los primeros 12 días abiertos consiguieron más de 120 socios.

Una cosa que sorprende es la calidad de los libros que aquí se encuentran. Muchos de ellos fueron donados por fundaciones y editoriales, y no conforman el típico cementerio de libros sin interés y hechos polvo que se ven en otros locales con propuestas parecidas, como bares con bookcrossing en los que solo quedan residuos editoriales bastante tóxicos o destartaladas bibliotecas de asociaciones o centros sociales okupados. “La gente que viene no trae libros malos, trae libros interesantes, que piensan que pueden gustar a la gente, en buenas ediciones. No esos que nadie quiere tener en casa”, explica Elisa Ortega, otra de las promotoras. Libros de editoriales potentes, algunas novedades, y repartidos en diferentes secciones de Infantil a Poesía o Filosofía: “esta sección es continuamente reordenada por los estudiantes de filosofía que vienen, se ve que no soportan ver a Platón al lado de Ortega y Gasset…”, bromea De León.

Y es que la gente se entusiasma con este proyecto. Muchos se han ofrecido para trabajar voluntariamente en este espacio, donde uno puede además sentarse a leer en un mullido sofá o hacer consultas en un ordenador. La verdad es que es el lugar ideal para que se forme una espontánea tertulia de lectores habituales, como dice la leyenda que se forma en las buenas librerías en torno a un buen librero. Por lo pronto, los organizadores ya barajan la posibilidad de organizar talleres o proyecciones y abrir nuevas posibilidades para este espacio.

El proyecto está inspirado en The Book Thing of Baltimore, una gran librería gratuita en esta ciudad estadounidense. “Un hombre empezó recogiendo libros, los que consideraba buenos, y los vendía a unos 50 céntimos. Los guardaba en su garaje, pero tenía tantos que empezó a repartirlos de manera gratuita. Tanta gente se interesó por el proyecto que el garaje se le quedó pequeño y tuvo que mudarse a otro almacén. Ahora entran y salen de ese local miles de libros semanalmente. Se ha hecho muy famoso en la región”, explica Ortega. 150.000 libros por persona y día es el límite que se han puesto, en clave de humor, en The Book Thing.

En el caso madrileño, Libros Libres nació de la ONG Grupo 2013, un grupo de más de 100 voluntarios que se dedica a dar clases a niños con dificultades académicas (y de otros tipos) que sufren riesgo de exclusión social. En el extranjero colaboran con diferentes centros educativos, envían libros (dentro del proyecto Algo para leer, del que surgió la librería) y tienen a 125 niños becados en países como Nepal, Nicaragua, Colombia, etc.

¿Y qué piensa de esto el atemorizado sector librero y editorial? “Nosotros no nos vemos como competencia sino como complemento. Al final, la cultura genera más cultura, se fomenta el hábito de lectura. Algunas editoriales nos han donado libros y no hemos tenido quejas”, explican los libreros. Curiosamente Libros Libres se inauguró por las mismas fechas que se inauguró, con gran algarabía, el nuevo coloso de las librerías madrileñas, La Central de Callao.

Con la que está cayendo faltan las excusas para no pasarse por Libros Libres a liberar tus libros o a coger otros libros ya liberados. Y luego, a refugiarse a leer en un buen sofá mientras fuera el mundo se derrumba.

Solars abandonats vs. Horts de Vida

El passat dimarts 28 d’agost, el diari el País es feia ressò de la presència d’horts urbans gestionats pels veïns del barri del Poblenou, situats en solars abandonats. Es tracta d’una notícia reconfortant, sens dubte, ja que ens demostra un cop més la capacitat de l’ésser humà de cooperar amb fins col·lectius. Però el que fa d’aquesta una bona notícia és que no és tracta pas de l’únic cas de re-apropiació veïnal d’espais abandonats amb finalitats col·lectives i d’interès general. Alguns recordareu el sonat cas de El Forat de la Vergonya (podeu fer memòria amb aquest article de Manuel Delgado) actualment reconvertit en la Plaça del Pou de a Figuera, després d’anys de lluita veïnal i on, entre d’altres coses, s’hi pot trobar un hort que gestionen els veïns de la plaça.
Recentment, al Barri de Vallcarca, víctima de projectes especulatius incerts i ara encallats per la crisi (o per qui sap què), hi ha nascut també una iniciativa d’hort urbà veïnal. La idea inicial sorgeix del projecte de l’Ateneu de Vallcarca per a recuperar els solars abandonats després que les cases velles del barri fossin enderrocades. Però a dia d’avui són molts els veïns i veïnes que s’hi han sumat i hi col·laboren a diari, i el projecte segueix obert per a qui s’hi vulgui sumar.

L’interessant d’aquestes iniciatives, a més d’aconseguir una participació àmplia i diversificada (com bé apunta l’article de el País) és que esdevenen espais de connexió, comunicació i intercanvi entre la gent del barri, creant xarxa i lligams col·lectius. Demostren que som individus socials, capaços de cooperar i construir conjuntament, no només individus alienats deixats de la mà de Déu. Els resultats salten a la vista, frescos i verds.

La Remeiera us convida a donar a conèixer més iniciatives com aquesta! Si coneixeu altres projectes d’horts urbans col·lectius a la ciutat, deixeu un comentari!

Departament d’informàtica: 0€

Ja feia dies que volíem penjar aquesta notícia, anem una mica tard! L’hem treta de la revista online Yorokubu. L’article en qüestió ens parla de com un professor de Oakland (California) va obtenir equipament informàtic pel col·legi on treballa sense pagar ni un euro: material reutilitzat i software lliure.

Ja hacía días que queríamos colgar esta noticia, vamos un poco tarde! La hemos sacado de la revista online Yorokubu. El articulo en cuestión nos habla de como un profesor de Oakland (California) obtuvo equipamiento informático para el colegio donde trabaja sin pagar ni un euro: material reutilizable y software libre.

El profesor que creó un departamento de informática sin gastar un euro

14 August, 2012 | 16:32 | Lo escribe

En los desvanes de hogares y empresas de todo el mundo viven miles de ordenadores en comas inducidos aguardando un futuro incierto. Están en la UVI pero no sufren ni mucho menos una enfermedad incurable. Entre este material olvidado, un profesor de tecnología estadounidense ha encontrado una forma de surtir las aulas de su colegio con decenas de PCs sin gastar ni un euro de presupuesto.

La solución es sencilla y cargada de sentido común. Cuando Robert Litt fue informado de que el colegio donde trabaja en Oakland (California) no disponía de presupuesto para abrir una aula de informática, el docente empezó a buscar donaciones de ordenadores usados de compañías y particulares, según explica en una ponencia recogida por Ubuntu España.

Según Litt, el problema con los ordenadores actuales de segunda mano es casi siempre de software y no de hardware. “Pasado unos años, los ordenadores con Windows empiezan a ir muy lentos y a llenarse de virus. En ese momento es cuando te piden pasarte a una nueva versión. En 9 de cada 10 casos es un problema de software”.

Pero pagar por licencias no es una opción para un colegio con un presupuesto limitado, así que Litt optó por instalar herramientas de software libre como el sistema operativo Ubuntu y Open Office. En la mayor parte de los casos y, a pesar de tener unos años, las máquinas funcionan perfectamente y permiten hacer todo tipo de funcionalidades sin estar sometidas a la obsolescencia programada.

La experiencia ha marcado tanto a Litt que se ha propuesto “no volver a comprar un ordenador para mí ni para mi familia, durante el resto de mi vida”.

 

Para los docentes interesados en trabajar de esta manera, el profesor estadounidense ha creado un decálogo con cuatro puntos:

1) Asigna y encuentra una profesor que lidere el proyecto.

2) Busca ordenadores que ya no se estén utilizando individuos, negocios y gobiernos. Según Litt, es algo bastante fácil de conseguir.

3) Contacta con la comunidad Linux para pedir ayuda en los distintos foros que están disponibles.

4) Instala software libre en los ordenadores. “Ubuntu es muy fácil de usar y utiliza mucho menos memoria que Windows. Cuando empecé, no tenía ni idea pero me guíe por la Wikipedia de Linux. Todo es ponerse”.

El caso de Litt es una llamada de atención sobre el desperdicio y una muestra de lo que uno es capaz de hacer cuando aplica creatividad y esfuerzo a un problema complicado. Los millones de ordenadores en perfecto estado que no están siendo utilizados suponen el “recurso educativo más desperdiciado de nuestros tiempos”, según el estadounidense. En el afán por estar a la última la sociedad no se ha dado cuenta de que la chatarra es oro.

Fuente: Ubuntu España vía Menéame

Foto: Wikimedia Commons

Teatre a 1 euro a Madrid contra la pujada del IVA

Com ja vam poder comprovar al llegir la notícia sobre la Casa de la Portera, sembla que a Madrid s’espavilen per no permetre que la cultura acabi per convertir-se en un luxe de les altes èlits. Avui al diari Ara ens parlen de la fórmula ideada pel teatre Prosperidad: espectacles des d’un euro i fins a quinze, segons el que l’espectador vulgui veure i pagar.

Como pudimos comprovar al leer la notícia sobre la Casa de la Portera, parece ser que en Madrid se espabilan para no permitir que la cultura acabe por convertirse en un lujo de las altas élites. Hoy en el diari Ara nos hablan de la fórmula ideada por el teatro Prosperidad: espectáculos des de un euro y hasta quince, según lo que el espectador quiera ver y pagar.

Un teatre de Madrid ofereix espectacles a un euro

“Teatre a un euro a partir de setembre, per l’afany de reinventar-nos i perquè preveiem que la temporada vinent serà complicada” és la fórmula del teatre Prosperidad per fer front a l’augment de l’IVA

EFE Madrid | Actualitzada el 12/08/2012 13:48
El teatre madrileny Prosperidad proposa vendre entrades a un euro, a partir de setembre, per fer front a la crisi i a l’augment de l’IVA. L’espectador és qui decideix quan vol pagar, la franja va d’1 a 15 euros, i s’inspira en la fórmula del microteatre. El teatre ofereix cinc peces curtes, sempre en clau d’humor. Cada peça dura 15 minuts. El preu de la primera peça és d’1 euro, la segona, la tercera i la quarta, costen tres euros cadascuna, i la cinquena, cinc euros.

Els espectadors poden escollir quantes peces volen veure prèviament o una vegada ja ha començat l’espectacle. Les obres quasi sempre seran contemporànies, encara que el teatre no descarta rescatar alguns clàssics com ‘Don Juan Tenorio’. “Són idees perquè la gent no prescindeixi de la cultura. Hem notat un descens de públic i volem incentivar els més joves, perquè també tenim un bar amb preus populars”, ha assegurat la responsable de producció del teatre, Paloma Palacios, que ha reconegut que en aquests moments el que millor funciona a taquilla és el teatre infantil.

A la “Casa de la Portera” s’hi fa teatre

El País té una minicategoria anomenada “las buenas noticias” on avui hi hem trobat aquesta notícia sobre “La Casa de la Portera”, un projecte que ha convertit una casa del barri de Lavapiés en escenari. Malgrat els temps que corren, sembla que el projecte va “viento en popa”. No hi ha crisi que pugui acabar amb les bones idees!

El País tiene una minicategoria llamada “las buenas notícias” en la que hoy hemos encontrado esta noticia sobre “La Casa de la Portera” un proyecto que ha convertido una casa del barrio de Lavapiés en escenario. A pesar de los tiempos que corren, parece que el proyecto va viento en popa. No hay crisis que acabe con las buenas ideas!

El milagro teatral de una ‘casa patera’

La sala independiente La Casa de la Portera se consolida como referente en un panorama teatral agónico

Javier Molina Madrid 18 JUL 2012

Los directores Alberto Puraenvidia y José Martret (con gafas). / Samuel Sánchez

Los directores Alberto Puraenvidia y José Martret (con gafas). / Samuel Sánchez

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Se cansaron de esperar propuestas y tomaron la iniciativa. Alquilaron una casa oscura y decadente en el madrileño barrio de Lavapiés, reunieron a un grupo de amigos actores y montaron un chéjov palpitante que ha cautivado a la crítica y les ha convertido en teatro de referencia en la capital.

Parece ficción pero no lo es: el dúo formado por José Martret y Alberto Puraenvidia ha sacado adelante este proyecto desesperado partiendo de cero y en las condiciones más adversas. El 8 de marzo de 2012 estrenaron Ivan-Off, su versión del clásico ruso en la que 25 espectadores siguen la acción en dos habitaciones de 20 metros cuadrados. Tan solo tres meses después tienen cuatro obras en cartel, fruto de las propuestas recibidas por varios directores cautivados con la sala, y una afluencia de público insólita con listas de espera de dos semanas para comprar entradas: son La Casa de la Portera.

Martret y Puraenvidia miraron con pasmo las paredes ennegrecidas de aquel bajo polvoriento que había sido utilizado como hogar de la portera, como local de un grupo anarquista y como casa patera para inmigrantes sin techo. Y bajo esas mismas paredes que fueron testigo de las camas calientes que se turnaban los más desamparados, decidieron montar el teatro en el que creían. “La energía de la casa daba miedo”, cuenta Martret. Pero quizás esa misma energía, fruto de una tragedia colectiva, sea la culpable de la desgarradora verdad que trasmiten los artistas. El resultado es que una pequeña casa-teatro con una propuesta original y arriesgada ha pegado el pelotazo. Las claves: la calidad, el talento y el arte que emanan los intérpretes, capaces de convertir la obra en una experiencia conmovedora en la que un público absorto llora y ríe continuamente. Es imposible contenerse, porque los actores de La Casa de la Portera no actúan: viven, lloran, ríen, gritan, deliran, se emborrachan y agonizan ante el espectador.

El boca oreja masivo es la consecuencia lógica y gracias, a ello, La Casa de la Portera llena su escenario continuamente. Rara es la semana que no aparece por allí un actor famoso, un cantante conocido, un director de cine o un escritor de tirón. Mario Vargas Llosa quedó fascinado y declaró que había asistido a “dos horas de nihilismo ruso impresionantes”. Pero más que nihilismo ruso, la obra de Martret es un retrato de la depresión española. El autor trae a Chéjov a la España en crisis, corrupta y desesperada y lo hace siguiendo los pasos del teatro bonaerense, especialista en crear obras de arte en tiempos difíciles. Martret sabe que en Buenos Aires el teatro es un “magnífico enfermo”, como decía George Kauffmann, un teatro que supera cualquier obstáculo.

La historia del éxito de La Casa de la Portera nos remite a la de los porteños de Timbre 4, el piso convertido en escenario y en escuela por el director Claudio Tolcachir. El argentino convirtió su casa en un teatro, apiñó a 50 espectadores en un comedor y estrenó en 2005 una obra íntima y delirante que se llevó todos los premios de Buenos Aires y cautivó al público de Latinoamérica y Europa: La omisión de la familia Coleman. La Casa de la Portera parece seguir sus pasos, despacito y con buena letra, pero sin límites. Después del milagro actual saben que todo es posible. Sus sueños se están cumpliendo y la gente está recompensando el esfuerzo y el riesgo del proyecto. La vieja puerta del bajo D del número 24 de la angosta calle Abades aún guarda muchas sorpresas. El arte de verdad no entiende de crisis.