Intercanviar llibres de text, una alternativa

Després d’unes setmanes de silenci a la caça de bones notícies, tornem a publicar! Parlem d’una notícia que hem trobat a El Diagonal,  sí bé no del tot bona, com a mínim esperançadora! Ens parla de diverses iniciatives que ofereixen una alternativa basada en l’intercanvi a la compra de llibres de text escolar. Ja ho diuen que “no hay mal que por bien no venga”.

LIBROS DE TEXTO | EL MINISTERIO DE EDUCACIÓN HA REDUCIDO LAS AYUDAS PARA LIBROS DE 98 A 27 MILLONES, UN 76% MENOS

Soluciones para la vuelta al cole

El recorte de ayudas públicas a los libros, unido a la mala situación económica, populariza iniciativas de intercambio y reciclaje entre particulares.
Tomás Muñoz / Redacción
Lunes 24 de septiembre de 2012.  Número 181
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TRUEQUE DE LIBROS. Decenas de personas participaron en el intercambio de libros de texto organizado en Móstoles el 9 de septiembre. Fotograccion
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Uno de cada tres niños en edad escolar tendrá serias dificultades para llevar los manuales requeridos al colegio, según estiman desde la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), dado el elevado número de familias que ni siquiera son mileuristas y que subsisten con menos de 500 euros.

El precio de los libros ha subido este año una media del 2,39%, a lo que se une el aumento del IVA del 4 al 21% en el material escolar. El desembolso oscila entre 200 y 300 euros por alumno sólo en libros de texto. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) calcula que el comienzo del año escolar costará una media de 640 euros por niño: 510 en los colegios públicos y 917 en los privados concertados.

Al encarecimiento hay que sumarle que las ayudas se están viendo drásticamente recortadas, cuando no directamente eliminadas. El Ministerio de Educación ha reducido el presupuesto de 2012 en 71 millones (un 76%), hasta quedarse en 27 millones. Sin embargo, no afecta igual a todas las comunidades, por ejemplo, en Madrid o Andalucía se recorta un 66%, en Cataluña un 70% y un 76% en Asturias y Cantabria. De 11 comunidades que en 2010 ofrecían o estaban implantando programas de gratuidad en los libros, bien becados o porque se dejaban en préstamos, sólo Andalucía y Canarias además de Navarra y Euskadi (que tienen un régimen propio de financiación y, por tanto, no les afecta la rebaja ministerial) aguantan sus programas en la etapa obligatoria.

Soluciones en la red
Ante el recorte de ayudas y la imposibilidad para hacer frente a los gastos que requiere el retorno escolar, han surgido en la red iniciativas que facilitan a las familias la adquisición de libros y material didáctico. Es el caso de Donaz.es, una plataforma virtual desde la que se puede donar libros de texto usados y, a cambio, recibir los libros para este curso. La iniciativa tiene menos de un mes de vida pero ya alcanza los 600 usuarios registrados. Alejandro Sarmiento, su promotor, cuenta que se le ocurrió la idea porque no encontraba por ningún lugar un libro de bachillerato que su hermana necesitaba. Alejandro explica como funcionan: “Nosotros vamos a casa de la persona, les recogemos los libros, comprobando que valen para el siguiente curso, y le notificamos que puede recibir tantos libros buenos como nos haya dado”. El servicio es, en principio, totalmente gratuito, “pero la gente suele entender que todo esto lleva un tiempo, un gasto de dinero, y a veces nos dan una ayuda, acorde al dinero que les hemos hecho ahorrarse”. En cualquier caso, para Alejandro esa ayuda no es imprescindible, ya que “no es para hacernos ricos, pero se mantiene el servicio, se cubren los gastos y, si hay beneficios, se reinvierte en el servicio, por lo que habrá más posibilidades de recibir libros”.

Nuria Marín es una madre que cada curso se veía en la tesitura de renovar numeroso material escolar, “una situación absurda cuando sabes que hay gente a la que se le han quedado los uniformes pequeños o no utilizan los libros del curso anterior”. Este verano decidió pasar a la acción y fundo truequebooks.es, una red social destinada al intercambio entre particulares de material escolar. La página funciona como un encuentro virtual de personas, “se dan de alta en la página y en su perfil escriben el nombre de su colegio y, al asociarlo con la localidad, cada vez que alguien sube algo en tu zona, se notifica”. Los particulares gestionan el intercambio.

“Nosotros lo que hacemos es poner en contacto a la gente”, explica Nuria. “El procedimiento es sencillo, yo miro tu baúl virtual, en el que tú tienes tus objetos, y, si me interesa algo, puedo dejarte un correo particular, para ponernos en contacto, intercambiar o negociar un precio acorde”. Para Nuria, lo más gratificante es ayudar a la gente. “He recibido correos de personas que me decían que de otra manera no habría podido conseguir los libros para su hijo”.

Soluciones colectivas
Desde numerosos colectivos sociales se han puesto en marcha iniciativas que pretenden paliar esta problemática. Es el caso de la madrileña BiblioSol, la biblioteca creada a partir de la Acampada Sol del 15M y situada hasta su reciente desalojo en el CSOA Casablanca. Por segundo año consecutivo organizan una recogida y trueque de libros de texto cada miércoles en su sede. Miguel Mulet, participante en la iniciativa, explica que la mayoría acude por la situación de penuria económica. “Si tuvieran que comprar los libros, ya no tendrían para comer el resto del mes. Ya me contarás cómo pueden sobrevivir con cien euros al mes una familia”. La filosofía de Bibliosol consiste en que “quien tiene libros los lleva y el que no, y los necesita, pues también puede coger”. Sin embargo, para Miguel “es una pena que los motivos sean puramente económicos, que no sean de pensamiento. Es decir, no hay porqué despilfarrar recursos, ¿por qué tirar libros talando árboles? no hay por qué fomentar la explotación de las editoriales”.

En BiblioSol son muy críticos con esto: “Lo que no puede hacer una editorial en connivencia con los poderes públicos es modificar una ilustración o algo leve del contenido para obligar a los padres a comprar de nuevo los libros, tienen un público cautivo que son los niños, y se aprovechan de ello”. Para Miguel, “los colegios se deberían ocupar de que los libros estuvieran allí, que fueran accesibles a los alumnos y que no los tuvieran que comprar”.

Solars abandonats vs. Horts de Vida

El passat dimarts 28 d’agost, el diari el País es feia ressò de la presència d’horts urbans gestionats pels veïns del barri del Poblenou, situats en solars abandonats. Es tracta d’una notícia reconfortant, sens dubte, ja que ens demostra un cop més la capacitat de l’ésser humà de cooperar amb fins col·lectius. Però el que fa d’aquesta una bona notícia és que no és tracta pas de l’únic cas de re-apropiació veïnal d’espais abandonats amb finalitats col·lectives i d’interès general. Alguns recordareu el sonat cas de El Forat de la Vergonya (podeu fer memòria amb aquest article de Manuel Delgado) actualment reconvertit en la Plaça del Pou de a Figuera, després d’anys de lluita veïnal i on, entre d’altres coses, s’hi pot trobar un hort que gestionen els veïns de la plaça.
Recentment, al Barri de Vallcarca, víctima de projectes especulatius incerts i ara encallats per la crisi (o per qui sap què), hi ha nascut també una iniciativa d’hort urbà veïnal. La idea inicial sorgeix del projecte de l’Ateneu de Vallcarca per a recuperar els solars abandonats després que les cases velles del barri fossin enderrocades. Però a dia d’avui són molts els veïns i veïnes que s’hi han sumat i hi col·laboren a diari, i el projecte segueix obert per a qui s’hi vulgui sumar.

L’interessant d’aquestes iniciatives, a més d’aconseguir una participació àmplia i diversificada (com bé apunta l’article de el País) és que esdevenen espais de connexió, comunicació i intercanvi entre la gent del barri, creant xarxa i lligams col·lectius. Demostren que som individus socials, capaços de cooperar i construir conjuntament, no només individus alienats deixats de la mà de Déu. Els resultats salten a la vista, frescos i verds.

La Remeiera us convida a donar a conèixer més iniciatives com aquesta! Si coneixeu altres projectes d’horts urbans col·lectius a la ciutat, deixeu un comentari!

De veí a veí: la ONG del barri de Sant Antoni

Diuen que un dels trets de l’ésser humà és el seu egoisme natural. Allò del homo homini lupus. Aquest no és el cas dels veïns i veïnes del barri de Sant Antoni de Barcelona, que a principis del 2012  van crear una ONG per ajudar a les families del barri en situació precària. La notícia a TV3 va sortir fa dos dies. Us la deixem aquí, juntament amb el blog de la ONG “De veí a veí

Dicen que una de las características del ser humano es su egoismo natural. Aquello de homo homini lupus. Éste no es el caso de los vecinos del barrio de Sant Antoni de Barcelona, que a principios de 2012 crearon una ONG para ayudar a las familias del barrio en situación precaria. La notícia salió en TV3 hace dos dias. Os la dejamos aquí, junto con el blog de la ONG “De veí a veí!Image

Els veïns del barri de Sant Antoni de Barcelona creen una ONG per ajudar-se els uns als altres

Font: http://www.324.cat

Consultar també: http://deveiaveibarrisantantoni.wordpress.com/

Els veïns del barri de Sant Antoni de Barcelona s’han organitzat per poder-se ajudar els uns als altres. Han creat una ONG anomenada “De veí a veí” per solidaritzar-se amb les famílies més necessitades. Han fet una xarxa amb els comerciants del barri i els proporcionen productes frescos com carn, peix i fruita i articles de tot tipus nous o de segona mà. Per poder pagar el menjar, els membres de l’ONG aporten entre 20 i 100 euros al mes. També aconsegueixen diners a través de productes solidaris que s’inventen o amb la venda d’estocs que els donen els botiguers de la zona. L’ONG també es coordina amb Serveis Socials de l’Ajuntament.

Els comerciants de la zona que s’han implicat en aquesta iniciativa ofereixen un preu més econòmic a les persones que vénen derivades de l’ONG, ja que en els últims mesos la situació econòmica de molts veïns s’ha complicat molt. Fins i tot, per als més necessitats han creat un val que poden bescanviar per productes frescos. Els comerciants són conscients que amb aquesta iniciativa aconsegueixen ajudar molta gent que està passant per problemes econòmics greus arran de la crisi econòmica del país.

Jordi Font, secretari de l’ONG “De veí a veí”, ha explicat que “volíem recuperar aquella idea de veí a veí que tenien abans els pobles, que si la Pepita coneixia la Pepeta i sabia que ho estava passant malament, quan anava a la carnisseria li posaven mitja dotzena d’ous. Això que feien en els pobles o que es feia antigament volem recuperar-ho.”

Grècia es mou / Grecia se mueve

Benvinguts a la primera entrada de la Remeiera. Per començar hem escollit un article originalment publicat a Le Mond Diplomatique i publicat en versió traduïda a Madrilonia. Parlem de Grècia i de com la crisi canvia les formes de treball, subsistència i col·laboració social.

Bienvenidos a la primera entrada de la Remeiera. Para empezar hemos escojido un artículo originalmente publicado en Le Mond Diplomatique y publicado en su versión traducida en Madrilonia. Hablamos de Grècia y de como la crisis cambia las formas de trabajo, subsistencia y colaboración social.

Grecia rural, la revolución de los huertos

Nos encontramos en Paranesti, al norte de Drama, en las estribaciones de las Ródope, la cadena montañosa que corre a ambos lados de la frontera con Bulgaria, donde empieza nuestro viaje. Es el municipio más grande y menos poblado de Grecia, rico en inmensas extensiones de bosque. Hemos venido a participar en una bolsa de semillas y un encuentro internacional de tres días organizado por Peliti, una asociación creada hace diez años por Panagiotis y Sonia Sainatoudis.

En esta estancia de apenas dos semanas en Grecia descubriremos hasta qué punto este país se corresponde poco con la imagen caricaturesca ampliamente proyectada por nuestros medios de comunicación. No voy a recordar aquí la profunda crisis económica, social y humana, los daños causados por los dictados europeos y por la tristemente célebre Troika (1), las reducciones salariales del 20%, el 30% y a veces incluso el 50% o el 70%, las jubilaciones recortadas el 20%, los cortes drásticos en los gastos de sanidad, las cifras astronómicas del paro, los 40.000 nuevos sin techo, el millón de raciones de comida distribuidas diariamente por diferentes organizaciones, entre ellas la Iglesia… (2) Es otra realidad la que quiero recordar, la que hemos descubierto en las zonas rurales profundas.

Primera gran sorpresa: en Paranesti nos encontramos en medio del mayor acontecimiento europeo relacionado con las semillas, impulsado por una energía y un entusiasmo increíbles. Alrededor de 7.000 personas han venido de todos los rincones de Grecia, de varias regiones e islas, para aportar (y sobre todo transportar) saquitos de semillas de variedades antiguas o locales de verduras y cereales.

Todo empezó en los años 90 cuando Panagiotis decidió recorrer su país haciendo auto-stop, sin dinero, viajando de una región rural a otra en busca de variedades tradicionales que se estaban perdiendo. Reunió alrededor de 1.200 y enseguida se encontró sobrepasado por la tarea de conservar y multiplicar esa inmensa riqueza. De ahí la creación de una red, Peliti -el nombre de un roble-, que reunió a una decena de grupos locales: En Komitini cerca de la frontera turca, en Ioannina al lado de Albania, en islas como Egina y Lefkada… La agrupación lleva a cabo una gran actividad en las escuelas de varias regiones. Este año ha sido la décima y la mayor reunión organizada por la asociación.

Más de 20.000 saquitos de semillas se han distribuido o intercambiado gratuitamente; se invitó a los participantes a una cena, también gratuita, gracias a una tonelada y media de verduras proporcionadas por una cincuentena de agricultores locales. Este año Peliti tiene la intención de construir un nuevo edificio para su banco de semillas y seguirá extendiendo su actividad por todo el país.

Al hilo de las conversaciones (y de las entrevistas grabadas por Radio Zinzine), comenzamos a identificar ciertos rasgos esenciales de la sociedad griega, sobre todo en lo que se refiere al medio rural.

Hace relativamente poco que Grecia existe como nación. De 1453 a 1828 formó parte del Imperio Otomano. Fue reconocida en 1928 formada por la Ática, Atenas, el Peloponeso y las Cícladas. Entre 1928 y 1948, el país duplicó su superficie más o menos cada 30 años (3). Pero entre los otomanos no existía propiedad privada de la tierra. Todas las tierras pertenecían al sultán, que concedía el usufructo de grandes superficies a sus servidores fieles. En las provincias, los otomanos privilegiaron a los pequeños agricultores, menos susceptibles de amenazar su dominio que los grandes propietarios y los notables locales. Poco a poco, tras la salida de los turcos, los griegos ocuparon las tierras, a menudo sin títulos oficiales de propiedad; por su parte el Estado también recuperó superficies, sobre todo aquéllas que pertenecían al Imperio Otomano. Lo que explica, por ejemplo, que el 95% de los bosques en Grecia sean públicos.

En 1922, tras un grande y traumático intercambio de poblaciones turcas y griegas que vio a un millón y medio de refugiados abandonar el Asia Menor por Grecia, se llevó a cabo una importante reforma agraria entre los más radicales, en el oeste, que distribuyó las tierras a los que las trabajaban. Gracias a esa reforma, la distribución de tierras es relativamente igualitaria, en general entre 5 y 20 hectáreas por explotación.

El éxodo rural de Grecia data sobre todo del período que siguió a la Segunda Guerra Mundial y la feroz guerra civil entre 1945 y 1949. Apenas se sabe que los alemanes destruyeron casi todas las grandes ciudades de montaña de más de 2.000 habitantes, lo que supuso un golpe terrible al tejido rural. El éxodo también ha sido favorecido por la política, apoyada por Estados Unidos, dirigida a incrementar la oferta inmobiliaria en las ciudades. Y ha continuado desde la entrada de Grecia en la Comunidad Europea en 1981.

Pero el hecho de que ese fuerte movimiento de población hacia las ciudades sea relativamente reciente tiene como consecuencia que los vínculos entre el medio rural y las ciudades se mantienen muy vivos. La gran mayoría de los griegos tiene parte de su familia en la ciudad y otra parte en un pueblo. De todas formas, la familia sigue siendo una unidad fundamental en la vida helénica. Los habitantes de la ciudad mantienen una relación afectiva y constante con «su» pueblo y acuden regularmente para los festejos. Además existe un fenómeno muy extendido, el de las asociaciones de la diáspora que reúnen a los ciudadanos de un pueblo o una provincia determinados.

Todo eso favorece mucho el actual movimiento inverso de las ciudades hacia el campo. Algunos sondeos revelan la sorprendente cifra (difícil de verificar) de un millón y medio de griegos que estarían tentados por ese enfoque. Alrededor de 50.000 ya lo habrían emprendido.

Dimitris Goussios, profesor de geografía de la Universidad de Tesalia, recuerda Ellinopyrgos, un pueblecito de las estribaciones que rodean la planicie de Tesalia, actualmente poblado por un centenar de personas, casi todas mayores. Pocas perspectivas, se diría. Falso: existen desde hace mucho tiempo seis asociaciones creadas por la diáspora originaria de ese pueblo en Australia, Alemania, Estados unidos, Atenas… que agrupan a 2.500 personas. Varios jóvenes, todos de familias originarias de Ellinopyrgos, quieren iniciar actividades agrícolas y hortofrutícolas. Una conferencia por satélite organizada con la ayuda de un laboratorio dirigido por Dimitris Goussius ha podido reunir a los habitantes del pueblo, los jóvenes y los miembros de las seis asociaciones de la diáspora para determinar con precisión cómo podrá llevarse a cabo el regreso a la tierra de la mejor forma posible. Además, esas asociaciones urbanas vinculadas estrechamente con el pueblo constituyen un mercado privilegiado y muy motivado de los productos que se elaboren. Así, esas asociaciones superan su carácter tradicional, festivo, cultural y patrimonial para asumir cuestiones económicas y la instalación de nuevos agricultores. Acaban de firmar una carta de gobernanza territorial que tiene como objetivo la integración de la diáspora en el desarrollo de la comunidad.

Uno de los jóvenes urbanos ha explicado a Dimitris Goussios: «No quiero venir para ganar dinero. Si trabajo en una empresa en Atenas ganaré 400 o 500 euros. Eso para mí es esclavitud. Aquí, incluso aunque gane menos, sobre todo encuentro la libertad». Según Goussios, «la mentalidad cambia hacia lo cualitativo, hacia la calidad con lo colectivo. El individualismo no ha terminado, pero ya no es tan fuerte como antes».

Al preguntarle sobre el sorprendente espíritu de generosidad del trabajo de Peliti continúa: «Al menos en Grecia, después de tres decenios de hiperconsumismo, la crisis está ayudando a hacer una nueva evaluación de lo que había, de lo que ya no habrá. Hace mucho tiempo no solo existía la generosidad, sino también la reciprocidad. Aquí, por ejemplo, cuando se construía una casa todo el pueblo participaba. Ahora estamos recuperando todo eso, la solidaridad, la reciprocidad, la generosidad. Lo positivo es que en Grecia eso todavía existe, al menos en la memoria de las personas, mientras que en Francia, donde el éxodo data principalmente del siglo XIX, hay una ruptura. Ya no hay puentes o pasarelas, mientras que aquí cualquiera, aunque sea la tercera generación, participa en las fiestas del pueblo, viene a pasar diez o quince días, el abuelo le lleva a ver los animales en el establo. Por lo tanto existe un contacto, y aunque sea débil el proceso será más fácil».

Durante nuestra estancia en Tesalónica, la segunda ciudad de Grecia, visitamos un huerto creado por doscientos ciudadanos de diferentes generaciones y profesiones en un terreno militar que ocuparon. Las verduras crecen, los hortelanos elaboran planos de las plantaciones y de momento nadie se lo impide. Pero seguramente tendrán que pelear para quedarse. Desde que empezó la crisis han aparecido numerosos huertos colectivos en las ciudades griegas.

Otro fenómeno nuevo se desarrolla rápidamente, el que se conoce en general como «la revolución de las patatas». A principios de este año los productores de patatas de la región de Nevrokopi, en el norte del país, se encontraron con una gran cosecha que no conseguían vender a un precio justo. Los supermercados ofrecían 15 céntimos por kilo, que no cubren los costes de producción, y las revendían a más de 70 céntimos. Los agricultores reaccionaron distribuyendo toneladas de patatas gratis en las plaza de las grandes ciudades. Al verlo, un profesor de gimnasia de Katerini, Elías Tsolakidis, se puso en contacto con ellos y puso en marcha un sistema de pedidos directos de los consumidores por internet. Ahora los productores bajan a muchas ciudades, se instalan con sus camiones en los aparcamientos y venden las patatas a 25 céntimos el kilo. Todo el mundo gana salvo los supermercados, obviamente, que han tenido que bajar su precio de venta, aunque sigue siendo muy alto. Este sistema se ha extendido progresivamente a otros productos como el aceite de oliva, la harina y el arroz. La operación, coordinada por voluntarios, ha permitido a los productores de Nevrokopi vender 17.000 toneladas de patatas en cuatro semanas. Ya han participado más de 3.000 familias en Katerini, una ciudad de 60.000 habitantes. Recientemente más de 2.500 personas de Katerini cataron diversos aceites de oliva e hicieron su elección, un «ejercicio democrático», según Tsolakidis.

En Tesalónica también asistimos a una manifestación contra el proyecto de una inmensa mina de oro a cielo abierto en la región de Halkidiki que destruirá varios pueblos y el bosque de Skouries, una de las forestas más ricas de Europa en biodiversidad. Parece que los proyectos mineros se reavivan, se recuerda en particular la presencia de uranio en el norte, cerca de la frontera búlgara. Durante la manifestación entrevistamos a Alexis Benos, un profesor de medicina que se declara asustado por las inevitables consecuencias en la salud pública, en los obreros de la mina, en la población de los alrededores e incluso más lejos debido a la gran volatilidad del polvo que genera la mina. Además se prevén problemas graves de contaminación de las capas freáticas a causa de la utilización masiva de cianuro para extraer el oro del mineral.

Muchos griegos temen que el Estado, bajo presión, malvenda las riquezas minerales del subsuelo. Tanto más porque en una época de crisis profunda los movimientos ecologistas tienen más difícil movilizar a la población. También están preocupados por los bosques griegos, casi todos públicos y poco explotados.

Alexis Benos: «Es cierto que esto es un desastre, como una calamidad natural que se abatiera en las islas por todas partes. Como médico te diré que en los dos últimos años he conocido un aumento significativo de suicidios, así como de los problemas de salud y de los trastornos psicológicos. Y al mismo tiempo el gobierno recorta y destruye el sistema sanitario público.

¿Qué podemos hacer? Aquí, en Tesalónica, se está desarrollando un movimiento de solidaridad, hemos creado un centro médico solidario. Somos más de 60 personas del sector de la salud, médicos, enfermeros, psiquiatras. Trabajamos en el centro fuera de nuestro horario laboral y atendemos a personas que ya no tienen ningún acceso a la atención porque ya no hay servicios públicos o porque ya no tienen seguro. Antes, mientras estabas en el paro, tenías un seguro; ahora eso se acabó. Mucha gente se encuentra en esa situación. Realmente es una crisis brutal para las personas que antes no eran pobres. Tenían un empleo o un negocio y de la noche a la mañana perdieron todo. Esos son nuestros pacientes. Cuando abrimos el centro médico solidario pensábamos que la mayoría de las personas que acudirían a nosotros serían inmigrantes. Pero en la actualidad el 70% son griegos.

Lo que nos mantiene optimistas es que tenemos un movimiento con diversas expresiones de solidaridad, como veis ahora en la manifestación contra la mina de oro. Es un movimiento que se agranda en solidaridad y también en resistencia, por supuesto. Tenemos un lema fundamental: «No dejar a nadie solo frente a la crisis».

Dimitris Goussios: «Pienso que el gran descubrimiento de los tres o cuatro años del imperio de la crisis es que las personas han empezado cada vez más a entender y aceptar que de lo que se rechazaba en los años 70 hay cosas que son como diamantes. Por ejemplo la solidaridad, los festejos. Desde ese punto de vista creo que la crisis tiene aspectos positivos; el más positivo de todos es que las personas son capaces de buscar vías alternativas.

Hace poco en un café hubo una discusión sobre si íbamos a pasar de la carne a los garbanzos. Aquí en los cafés también se hacen risas y bromas, es como el teatro de la Grecia Antigua, nunca se sabe cuándo se habla en serio y cuándo en broma. Un viejo dijo: «Escuchad, yo hice grandes festejos en mi juventud con garbanzos y después vi que cada vez aparecía más la carne en la mesa. Así que poned atención, la auténtica cuestión no es si comeremos carne o garbanzos, ¡el verdadero problema es que dejásemos de festejar!

 Nicholas Bell en Le Monde diplomatique y traducido para Rebelión por Caty R.

Fuente: http://blog.mondediplo.net/

Notas:

(1) La «Troika» está formada por representantes de la Comisión Europea, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Central Europeo, que actualmente son los principales proveedores de fondos públicos de Grecia. A cambio de sus créditos imponen planes de austeridad draconianos y la tutela del país.

(2) De una población total de 10,5 millones de personas.

(3) Grecia se anexionó las Islas Jónicas en 1862, Tesalia en 1881, Macedonia y la Tracia en 1912 y finalmente las islas del Dodecaneso en 1948.

Nicolas Bell es periodista de Radio Zinzine y miembro del Forum civique européen/Longo mai.